Israel Alejandro Romero Ramírez. CDMX, 28 de junio de 2025.
El fin de la diplomacia moderna
El ejercicio de la diplomacia es central en la democracia participativa o representativa, pues se trata de llegar a una negociación bilateral o multilateral que beneficie a su país. La diplomacia es una carrera tanto técnica como teórica, y el deber del diplomático estriba en poner su experiencia al servicio de su país. Ahora bien, la diplomacia la encontramos dentro del servicio civil y depende a su vez de otros poderes como del ministro de Asuntos Exteriores, y, sobre todo, del poder ejecutivo. Muchos de los problemas que se discuten en una disputa diplomática se llevan a cabo a puerta cerrada, pero una vez resueltos tienen que exponerse a la opinión pública. Con esto podemos decir que hay consecuencias cuando se filtran las conversaciones internas o cuando los términos de una negociación no son dados a conocer a la opinión pública. Veamos un ejemplo del primer punto:
“Cuando estaba construyendo el muro dije que nos tienen que dar 28 mil soldados y se rieron de mí —odio que la gente se ría de mí, lo odio, lo odio—, fue tan irrespetuoso que se rieron de mí”, dijo Donald Trump en el mitin.
El presidente de Estados Unidos dijo que las autoridades mexicanas le respondieron: “no haremos eso, ¿por qué haríamos eso?”- a lo que él les contestó: “porque tienen que hacerlo. Estamos construyendo el muro, la gente está llegando a través de su país. Queremos que 28 mil soldados nos protejan mientras construimos el muro”.
Trump recordó que su advertencia a las autoridades mexicanas fue que si se negaban a acatar la medida cobraría a México un arancel del 25% por cada automóvil que enviaran a Estados Unidos, una medida que aumentaría gradualmente en 25% al mes por cada mes transcurrido en el que se negaran.
“El caballero que representaba al presidente, el presidente es un gran tipo, ya no es presidente, pero es un gran tipo y todavía lo es, dijo que le gustaría discutir esto con el presidente López Obrador”.
Trump relata haber respondido a Ebrard que tan solo tenía cinco minutos, “tengo que irme, tengo algo mucho más importante que hacer”, pero que Ebrard regresó y le dijo: “señor presidente, nos encantaría darle soldados para protegerlos a todos de forma gratuita” dijo Trump sobre el encuentro. (Animal Político, 21 de julio, 2024).
Es igualmente grave cuando se ocultan los acuerdos y no se sabe lo que se ha comprometido: un caso emblemático fue el Tratado de Versalles al final de la Gran Guerra. Desde la Sociedad de las Naciones los gobiernos se comprometieron a que todo tratado o negociación debe ser expuesto al escrutinio público. Esa medida fue un gran avance en transparentar el ejercicio diplomático, aunque sabemos que algunos países se negaron a cumplirlo, y ese tipo de desacatos generan una desconfianza, tanto internacional como al interior de sus propios países.
Es importante que los negociadores se sitúen dentro de una política realista, que no expongan cosas que no se van a cumplir y se pongan sobre la mesa las garantías de que lo que se acuerde, se va a poner en práctica. Es por eso que el ejercicio diplomático no pueden ser ocurrencias que surjan en la inmediatez y poner por delante las emociones del negociador, ya que si estoy pasa, puede echar todo el trabajo anterior por la borda.
Harold Nicolson (2014) nos muestra algunos puntos a considerar en el trabajo diplomático:
1) La irresponsabilidad de un gobierno soberano de no conocer la política exterior y las responsabilidades de la misma.
2) No se deben ocultar los acuerdos diplomáticos, pues si llegan a filtrarse por la prensa, puede causar mucho daño. Recordemos que antes de los acuerdos se debe garantizar la confianza por las partes.
3) Tener un conocimiento del problema y saber de psicología para manejar los tiempos y el ambiente que se va a ir generando en el encuentro diplomático, pues los temas que se discuten suelen ser muy sensibles, y el poder de ambas partes negociantes, por lo general, es siempre asimétrico.
Las tomas de decisiones por parte de los presidentes o primeros ministros tienen que reducir la dilatación. Sabemos que muchos problemas se tienen que atender pronto; dejar pasar tiempo, para que las personas puedan digerir lo acordado, podría ser costoso para un gobierno. Recordemos el cobro de aranceles del 25% del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, si no se mandaban a los agentes de la guardia nacional a la frontera para contener a los grupos migrantes. Es importante buscar en las negociaciones la precisión de las palabras y no dejar lugar a la ambigüedad. Cuando estos casos ocurren, sabemos que el otro negociador no sabrá exactamente qué se debe hacer, y posiblemente lo deje muy mal parado frente a su país; así también provocará incertidumbre política y en algunos casos también económica. Veamos un caso:
“La pregunta a Donald Trump fue clara: ¿cuándo se empezarán a aplicar los aranceles a México y Canadá? Respuesta: “El 2 de abril”. Sin embargo, entraba en contradicción con lo que acababa de afirmar, que no detendría los aranceles, cuya entrada en vigor estaba prevista para el 4 de marzo. Su secretario de Comercio, Howard Lutnick, trató de terciar, pero no quiso corregir a su jefe. Al final, viendo que la había liado la víspera, Trump ha anunciado este jueves que los aranceles entrarán en vigor la semana que viene”. (El País, 27 de febrero 2025)
El 4 de marzo entran en vigor los aranceles, pero con la incertidumbre de que en el sector agroalimentario tendrán un efecto negativo, y también observando que, su modo de ver la diplomacia, es amenazar para después negociar, siempre en el límite. Usando el tema de aranceles para obligar a México a actuar en temas migratorios y de narcotráfico:
Autoridades mexicanas informaron este jueves de la extradición a Estados Unidos de 29 prisioneros acusados de delitos relacionados con el narcotráfico, en una de las mayores entregas a la justicia estadounidense que se hayan registrado en el país”. (BBC News Mundo, 27 de febrero 2025)
Sabemos que fueron entregados jefes del Cartel de los Zetas y de otros grupos delincuenciales, pero no queda claro si fue extradición, expulsión o simplemente un envío. En su discurso frente al Congreso de los Estados Unidos, Donald Trump presumió la entrega, como si se tratara de una decisión tomada por el gobierno de México por temor al tema arancelario. Mientras que la presidenta de México repite una y otra vez: colaboración sí, subordinación no. Pareciera que con lo que hemos documentado, encontramos un giro radical en el modo de llevar a cabo la diplomacia. Este giro no solamente se ha dado con México, sino con sus otros socios económicos que es Canadá, la Unión Europea [1] y algunos países de Latinoamérica, caso concreto: Panamá (Canal de Panamá). Estamos presenciado un cambio importante en el modo de hacer política en el mundo occidental, pues la diplomacia se está realizando a través del uso del poder económico o armamentístico: el primer caso son las guerras comerciales (arancelarias) con México, Canadá, China y la Unión Europea, y la segunda con países como Irán:
“Espero que Irán, le escribí una carta diciendo que espero que negocien porque si tenemos que ir por la vía militar va a ser algo terrible para ellos (…) Tenemos que hacer algo porque no podemos permitirles tener un arma nuclear”, afirmó el mandatario estadounidense, quien agregó que había enviado la misiva un día antes. (France 24, 7/03/2025)
La política exterior de los Estados Unidos ha iniciado muy agresiva, quizás esto se debe a su muy creciente deuda económica, y esto ha llevado a su presidente a optar por un modelo de economía proteccionista y anti-globalista opuesta totalmente al pensamiento neoliberal. Sabemos que el tema de los aranceles está dirigido a las empresas norteamericanas que operan en el extranjero, para que estas vuelvan a invertir y operar en los Estados Unidos. Estados Unidos necesita dinero y ha realizado una serie de recortes que van desde dejar de dar dinero a la Organización Mundial de la Salud, recortes para la cooperación internacional, que es el desmantelamiento de lo que se conoce como USAID, Agencia de Estados Unidos para la ayuda exterior. El vicepresidente Marco Rubio ha cancelado casi 5, 800 contratos con un valor de 54,000 millones de dólares, así es como aparece en el discurso político America first. Sabemos que esta ayuda se traducía con los demócratas en lo que llaman poder blando. Recordemos que este apoyo lo recibía la organización “Mexicanos contra la corrupción y la impunidad”, dicha organización fundada por Claudio X González y María Amparo Casar [2]. Esta organización fue señalada por el ex presidente López Obrador de intervencionismo por parte del gobierno de Joe Biden a través del dinero que recibía. También se ha creado un departamento al interior del gobierno de Trump que se llama “Departamento de eficiencia gubernamental” que se encargará de presidir el magnate Elon Musk, quien ha llevado la tarea de adelgazar la burocracia en el gobierno y seguir todos los desvíos de dinero en el sector de salud (pensiones).
El giro de la política exterior estadounidense se ha volcado de nueva cuenta a un realismo dentro de las relaciones internacionales:
“… la ley causa efecto en la historia, lo que puede ser comprendido racionalmente, pero en ningún caso dirigido por la imaginación. En segundo lugar, que la teoría no crea la política, como afirman los utópicos, sino que la práctica origina la teoría. Tercero, la política no es función de la ética, sino que la ética es función de la política”. (Ortiz, 2011: 123)
Como podemos ver, es el uso del poder lo que prevalece en la política exterior, y al ser Estados Unidos una potencia, lleva a que las demás naciones o bloques económicos occidentales y no occidentales respondan en el mismo tenor, claro que dependiendo de su proximidad o alejamiento asimétrico con la potencia. Así, Claudia Sheinbaum se mueve en el marco de la prudencia “vamos a esperar” y Xi Jinping responde contundentemente a través del embajador: “estamos preparados para cualquier guerra económica o de cualquier tipo”.
El auge del populismo
Lo primero que debemos advertir en este apartado es que los conceptos básicos de izquierda y derecha se me hacen insuficientes para entender el marco de la política tal y como se está gestando en nuestro tiempo. Pareciera que se define en gran parte entre globalistas y soberanistas: los primeros, Pedro Sánchez, Emmanuel Macron, Mark Carney, Ursula von der Leyen, Keir Starmer, Friedrich Merz; los segundos, Giorgia Meloni, Marine Le pen, Viktor Orbán, Donal Trump, Alice Weidel, Reichinnek [3]. A México lo pondría en el soberanismo; quizás por eso el gobierno de López Obrador mantuvo una buena relación con Donald Trump en su primer mandato. Recordemos que López Obrador en su momento apoyó abiertamente a Donald Trump en su candidatura, ofreciendo un discurso patriótico y conciliatorio en la Casa Blanca:
“Fallaron los pronósticos, no nos peleamos, somos amigos”, dijo el tabasqueño desde el Crosshall de la Casa Blanca al cerrar esa primera gira de trabajo. (Milenio, 19 de enero de 2025)
Ahora bien, el populismo se construye en una lógica binaria de buenos y malos, categorías que marcan la diferencia y el ideario político. En el caso de México, sabemos que los enemigos del pueblo fueron los neoliberales que, al poner énfasis en la privatización, despojaron al pueblo de sus recursos para ponerlos en manos extranjeras o en intereses individuales (romantizar lo indígena). En el caso del populismo de derecha, se pone el énfasis en la etnicidad. En realidad, cuando Donald Trump habla de que abusan de los americanos al abrir las fronteras los demócratas, se refieren a los hombres blancos. Sobre los descendientes de los primeros colonizadores que ven roto el sueño americano por grupos étnicos que desvirtúan la identidad, llamó mi atención que uno de los decretos que firmó Trump, fuera el de hablar inglés como lengua oficial. Esto acarrearía un problema para muchas personas a lo hora de querer acceder a servicios esenciales de salud y educación.
Encuentro una paradoja en el populismo, y es que su discurso busca mimetizarse siempre con un grupo social, hasta el punto en que el líder se convierte en la voz del pueblo: él representa al sector oprimido o afectado; todo este discurso sostiene siempre un enemigo y una insatisfacción constante de los ciudadanos. Cabe decir que es un enemigo que nunca podrá ser vencido, solamente debilitado en su poder. ¿Qué ocurre con todos aquellos que se encuentran fuera de la esfera identitaria? Pues serán esos los enemigos, pero en algunos discursos se van a matizar: Andrés Manuel López Obrador, en muchos momentos decía en sus “Mañaneras” no tener enemigos sino adversarios, mientras que en el caso de Donald Trump los migrantes son narcotraficantes, enfermos mentales, adictos y violadores. Hay que decir que también los neoliberales usaban el término populista para hablar de gobiernos demagógicos que engañan al pueblo. Recordemos al historiador Enrique Krauze cuando se refería a López Obrador como el “Mesías tropical”. Hubo un episodio donde el expresidente Enrique Peña Nieto, criticó al populismo frente a Barack Obama:
«Esos actores políticos recurriendo al populismo y a la demagogia vendieron en respuestas muy fáciles las eventuales soluciones a los problemas que enfrenta el mundo el día de hoy. Lo cual no es cierto, no es simple, ni sencillo. Gobernar es más que dar respuestas sencillas, son complejas y sencillas», abundó el mandatario mexicano.
Barack Obama interrumpió el discurso y pidió revisar el término “populismo” en un diccionario. Obama aseguró que él mismo compitió por la presidencia de su país en dos ocasiones porque le preocupaba la gente, «en especial los niños, los pobres, los trabajadores, la educación, las madres trabajadoras y la justicia tributaria». (El Noroeste, 2016)
Aunque en el fondo, tanto el neoliberalismo como el populismo impiden la participación de la gente en los problemas fundamentales del país. En el neoliberalismo, son los especialistas los que determinan las políticas económicas del país; en el populismo, se hacen a través de consultas ciudadanas donde las metodologías y sus resultados son muy cuestionables, aparte de que nunca logran sus resultados, ofreciéndonos una muestra que considere el sentir de la mayoría de la población. En la consulta para llevar a los expresidentes a juicios, apenas hubo una participación del 7%. Pero lo que sí podemos asegurar es que ambos modelos se sostienen a través de elecciones democráticas. En muchas ocasiones se ha tratado de usar la palabra fascismo para identificarlo con el populismo; pienso que esa relación no es correcta, pues el fascismo es un tipo de dictadura en donde la violencia se vuelve un eje central de ejercer el poder. Lo que sí podemos observar entre el populismo y el fascismo es que ambos surgen de movimientos sociales que tras muchas penurias logran llegar al poder ejecutivo. En el caso de Donald Trump sí se puede notar que grupos muy radicales son parte de sus bases, y en donde la violencia es mucho más palpable. Recordemos tan solo la toma del capitolio de los Estados Unidos y de cómo el presidente le concedió a la mayoría de los participantes el perdón o la disminución de sus condenas.
Lo que me queda claro es que estos giros en la política exterior se alejan mucho del sufrimiento humano; me parecen también ambos modelos muy insensibles y alejados de la realidad social. Así los casos de los migrantes, refugiados, familias desarticuladas por la migración y desapariciones, el crimen organizado y la corrupción en las dependencias migratorias han generado un caos en las fronteras de México, donde las personas se muestran muy vulnerables y son expuestos sus cuerpos constantemente a la violencia y humillación, sin que ellos mismos puedan hacer algo para evitarlo (ni siquiera el moverse en caravanas los protege del crimen organizado y de los agentes de migración). Otro problema es hasta qué punto la insensibilidad del discurso político se transfiere a la sociedad civil, y nosotros mismos propagamos el odio, o peor, los invisibilizamos, pasando desde las separaciones de familias y las jaulas de Donald Trump, hasta las masacres de San Fernando y el incendio en el centro de migrantes de Ciudad Juárez. El papel de la filosofía no es para nada modesto, pues se trata de pensar los problemas y denunciar los atropellos a cualquier ser humano. Siempre he creído que el papel de la filosofía es pensar lo que ocurre en nuestro entorno. Si no lo hiciera, la filosofía se reduciría a un ejercicio intelectual y limitaría su alcance para dialogar con la sociedad civil.
[1] Podemos pensar el tema de Groenlandia con Dinamarca, la OTAN, la Guerra de Ucrania con Rusia.
[2] María Amparo Casar fue acusada por el gobierno de López Obrador, de recibir una cuantiosa pensión de 31 millones de pesos, por el suicidio de su exesposo Carlos Fernández Márquez. Aparentemente arregló todo para que apareciera su muerte como accidente de trabajo y no como un suicidio, como asegura el director de Petróleos Mexicanos, (PEMEX).
[3] Tanto Alternativa por Alemania y la nueva izquierda tienen un punto en común, y es que son anti globalistas, mientras que la Unión Demócrata Cristiana son globalistas.
Bibliografía en internet
1)Esquerra, Frasua (Animal Político, 21 de julio 2024) https://animalpolitico.com/internacional/esto-es-lo-que-donald-trump-si-dijo-de-mexico-y-marcelo-ebrard
2) Jiménez, Miguel (El País, 27 de febrero 2025) https://elpais.com/internacional/2025-02-27/trump-dice-ahora-que-los-aranceles-a-mexico-y-canada-entraran-en-vigor-la-semana-proxima.html
3) (BBC News Mundo, 27 de febrero 2025) https://www.bbc.com/mundo/articles/c9q44e9181xo
4) Arciniegas, Yurani (France 24, 7 de marzo de 2025). https://www.france24.com/es/medio-oriente/20250307-trump-toca-la-puerta-de-ir%C3%A1n-y-tantea-el-acuerdo-nuclear-en-un-nuevo-giro-de-su-pol%C3%ADtica-exterior
5) Domínguez, Pedro (Milenio, 19 de enero de 2025). https://www.milenio.com/politica/amlo-y-trump-entre-elogios-y-apoyo-mutuo
6) (Noroeste, 2016). https://www.noroeste.com.mx/internacional/epn-critica-a-populistas-y-obama-le-responde-yo-soy-populista-PANO1034128
Bibliografía
1) Nicolson, Harold (2014). La diplomacia. México: FCE
2) Ortiz, Eduardo (2011). El estudio de las relaciones internacionales. México: FCE
