Imagen de NORO

Por: Vanesa García

Ciudad de México, 4 Julio de 2026.- La Nación Tohono O’odham enfrenta en tribunales al gobierno de Estados Unidos para impedir que le arrebate parte de sus tierras con la construcción de un muro fronterizo; la tribu tiene 37 mil habitantes, un idioma en peligro crítico de extinción según el propio Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas de México, y 62 millas de frontera compartidas con Sonora.

La tribu presentó la demanda el pasado 16 de junio contra el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), luego de que esa dependencia confirmara que adjudicaría un contrato de construcción para levantar la barrera dentro de sus 2.8 millones de acres de reserva, repartidos entre comunidades como Sells, Ajo, Gila Bend y Tucson, en el sur y centro de Arizona.

El abogado de la Nación, Riyaz Kanji, pidió esta semana que se ordene detener de inmediato cualquier avance en la construcción de las 62 millas de muro previstas dentro de la reserva. «Destruirá picos sagrados en los que los O’odham han orado durante generaciones«, advirtió Kanji, quien también alertó que la obra bloquearía el acceso a saguaros que las comunidades usan desde hace siglos para elaborar el vino ceremonial de sus ritos religiosos y cortaría el paso de la peregrinación anual a Magdalena de Kino.

El argumento legal central de la demanda se apoya en una ley de 1927, que establece que los límites de una reservación indígena solo pueden modificarse mediante un Acta del Congreso, según Kanji, levantar barreras primarias y secundarias a menos de 60 pies de la frontera internacional alteraría de manera ilegal esos límites, ya definidos por esa legislación.

Hemos intentado trabajar con el Departamento en el tema del muro fronterizo, pero insiste en avanzar apresuradamente con la construcción. No nos ha quedado otra opción que presentar una demanda para proteger nuestra tierra, nuestra cultura y nuestros derechos«, mencionó el presidente tribal, Verlon Jose.

El Consejo Legislativo de la Nación votó por unanimidad a favor de litigar, tras años de gestiones fallidas con Washington; junto con la demanda, sus abogados pidieron un mandamiento judicial preliminar para congelar de inmediato cualquier gestión del DHS orientada a levantar el muro, incluida la firma de contratos con constructora, la petición señala directamente al secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, al comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza, Rodney Scott, y al jefe de la Patrulla Fronteriza, Rosario Vásquez.

Durante décadas, la tribu autorizó en su propio territorio dos bases operativas avanzadas de la Patrulla Fronteriza con personal las 24 horas, barreras vehiculares con un camino de patrullaje paralelo, un puesto de control en su principal carretera y un sistema de torres de vigilancia con sensores y desde 1974 mantiene un arrendamiento para una oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas dentro de la reserva (ese historial de cooperación es el argumento central del litigio)

Un vocero de la tribu explicó que la reserva ya cuenta con torres de cámaras, radar y sensores térmicos capaces de vigilar la frontera sin necesidad de un muro de 30 pies de altura; a esto se suma un grupo especial contra el narcotráfico, el único liderado por una tribu en el país, y los Shadow Wolves, rastreadores indígenas que usan técnicas tradicionales para detectar drogas y personas en el desierto.

Gracias a esas medidas propias, la Nación asegura que los cruces ilegales en su reserva bajaron más de 95 por ciento en los últimos dos años, sin necesidad de un muro, por eso considera que el proyecto del DHS no es una cuestión de seguridad, sino un gasto de miles de millones de dólares para los contribuyentes.

En febrero de 2020, la construcción de otros tramos del muro ya había dañado tumbas ancestrales en Monument Hill y afectado los manantiales sagrados de Quitobaquito, un oasis del desierto de Sonora que alberga especies que no existen en ningún otro punto del planeta y en abril de este año, maquinaria de construcción destruyó además el geoglifo Las Playas Intaglio, una figura tallada en el desierto hace casi mil años que monitores tribales ya habían señalado para su protección.

Mientras el juez evalúa la petición de la Nación Tohono O’odham, la tribu mantiene su llamado de respaldo público a través del sitio tonation-nsn.gov/nowall, donde publicó el texto completo de la demanda y convocó a seguir el caso bajo la etiqueta #NoWall.

Imagen del sitio web de TOHONO O’ODHAM NATION

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