Por: Vanesa García
Ciudad de México, 6 de Julio de 2026.- Las cuencas de Burgos, Sabinas-Burro Picachos y Tampico-Misantla concentran un potencial estimado de 64 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente, y Petróleos Mexicanos (Pemex) busca reactivar el fracking para su explotación en esas regiones, donde habitan pueblos tének, náhuas y totonacas, pese a que tanto el expresidente Andrés Manuel López Obrador como la presidenta Claudia Sheinbaum prometieron en su momento prohibir esta técnica. (Gráfica)
Gráfica tomada del Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex
El Plan Estratégico 2025-2035 de Pemex, dado a conocer el 5 de agosto de 2025, plantea el desarrollo de los llamados «yacimientos de geología compleja», una categoría que agrupa las cuencas antes mencionadas. De acuerdo con especialistas, la explotación de estos yacimientos requiere el uso de la fractura hidráulica o fracking; estas regiones se extienden por Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, Veracruz, Puebla, Hidalgo y San Luis Potosí, donde la petrolera ya cuenta con 23 asignaciones activas y cinco contratos de servicios firmados con empresas privadas.
El fracking es una técnica que rompe la roca del subsuelo a punta de agua, arena y químicos inyectados a presión por un pozo que primero baja y luego gira en horizontal, para liberar el gas o el petróleo atrapado entre las capas.
La amenaza pega distinto en la Huasteca potosina y en Papantla, Veracruz, cuna de decenas de comunidades totonacas, donde pueblos tének y náhuas ya se plantaron frente a la Cámara de Diputados el 15 de abril de 2026 para exigir que se les excluya de cualquier megaproyecto.
Pemex menciona que entre 2010 y 2019 perforó 25 pozos exploratorios de este tipo, de los cuales 18 llegaron a producción comercial. Según el calendario del propio plan, la empresa arrancó dos programas de evaluación a finales de 2025 y prevé sumar otras 16 áreas de manera escalonada a lo largo de este año.
Sin embargo, el documento no menciona un dato que Pemex sí reveló ante una solicitud de transparencia atendida por El Sabueso, de Animal Político, pues entre 2012 y 2026 la empresa perforó mil 95 pozos con fractura hidráulica convencional solo en Puebla y Veracruz, prueba de que la técnica nunca se detuvo pese a la promesa de erradicarla.
El costo ambiental tampoco es menor, Alejandro Bezanilla Morlot, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, advierte que el fracking incrementa las emisiones de metano, contamina las aguas subterráneas e induce actividad sísmica; además, deja inservibles enormes volúmenes de agua, ya que un solo pozo puede consumir entre nueve y 29 millones de litros.
Sheinbaum defiende el giro de su promesa con un argumento de soberanía energética; la presidenta menciona que 75 por ciento del gas que ya consume México es no convencional y que solo se extrae del lado de Texas. «La decisión la vamos a tomar en términos del conocimiento científico«, sostuvo, y encargó a un grupo de geólogos, ingenieros y especialistas en agua evaluar la viabilidad de cada proyecto antes de autorizarlo.
La mandataria, quien durante su campaña incluyó la prohibición del fracking entre sus compromisos, insiste en que ninguna comunidad será obligada a aceptar un pozo sin su consentimiento y confía en que nuevas tecnologías, como el uso de químicos biodegradables y agua reciclada, reduzcan el daño, lo que, según señaló, permitirá que esta práctica sea más “sustentable”.
