La madre del abogado desaparecido en 2018 encabezó una jornada de búsqueda de una semana en la colonia Panorámica para localizar más restos óseos e integrarlos antes de darle una sepultura digna.
A ocho años de recorrer cerros, fosas y servicios forenses, afirmó que desea cerrar un ciclo para dedicar tiempo a su familia y a sus nietos, sin dejar de exigir verdad y justicia por la desaparición forzada de su hijo
Karla Galarce Sosa
Acapulco, Gro., 3 de agosto de 2026.- Con la certeza de que su hijo Jonathan Guadalupe Romero Gil fue asesinado y luego de que estudios de ADN confirmaron la identidad de restos óseos localizados en la colonia Panorámica, Socorro Gil Guzmán inició este lunes una nueva etapa en casi ocho años de búsqueda: recuperar la mayor cantidad posible de fragmentos para darle una sepultura digna y comenzar a cerrar un ciclo marcado por la incertidumbre.
La representante de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia encabeza una nueva jornada de búsqueda que se extenderá durante esta semana en la parte alta de la colonia Panorámica, donde peritos localizaron anteriormente parte de los restos del joven abogado desaparecido el 5 de diciembre de 2018, luego de que fue detenido por policías municipales cerca de playa Tlacopanocha, en la zona Tradicioanl de Acapulco.
La activista recordó que el pasado 12 de julio recibió la notificación oficial de que las pruebas genéticas confirmaron que los restos encontrados corresponden a Jonathan. Entre ellos se encuentra un cráneo recuperado previamente en esa zona, por lo que solicitó regresar al lugar para continuar la búsqueda de más fragmentos óseos. Ella misma dio a conocer el resultado en una conferencia de prensa.
Una búsqueda para despedirse de Jonathan
Acompañada por integrantes de su familia, personal de la Fiscalía General de la República, la Comisión Nacional de Búsqueda, la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, peritos especializados y binomios caninos, Socorro Gil inició los recorridos en el sitio donde fueron localizados los primeros indicios.
Explicó que pidió a la Fiscalía programar, al menos, dos jornadas de búsqueda al mes hasta recuperar la mayor cantidad posible de restos, pues considera que las lluvias y el paso de casi ocho años pudieron dispersarlos en la zona.
La madre del joven abogado reconoció que, durante años, mantuvo la esperanza de encontrarlo con vida; sin embargo, la confirmación científica cambió el sentido de su lucha.
«Siempre que iba a buscar tenía la esperanza de que algún día mi hijo me llamara y me dijera: ‘Mamá, estoy vivo’. Ahora tengo la seguridad de que mi hijo no está vivo y solamente tengo que ir a buscar sus restos», expresó.
«Quiero tener dónde llorarle»
Socorro Gil afirmó que esta etapa representa también la posibilidad de comenzar a cerrar un proceso que ha consumido casi ocho años de su vida.
Explicó que desea recuperar los restos de Jonathan para darle una despedida digna, tener un lugar donde recordarlo y, al mismo tiempo, dedicar más tiempo a su familia y a sus nietos, sin abandonar la exigencia de justicia por la desaparición forzada de su hijo.
Sostuvo que el hallazgo fue posible gracias a la insistencia de su familia en las búsquedas y en la revisión de restos humanos resguardados en el Servicio Médico Forense (Semefo).
«A mi hijo lo encontré yo, lo encontró su familia. No fue la Fiscalía ni el Semefo. Fue la familia de Jonathan la que lo buscó y lo encontró», reclamó.
Aunque reconoció que la identificación genética le dio la certeza que durante años buscó, aseguró que su lucha no concluye con la recuperación de los restos.
«Ahora quiero encontrar todo lo que falta de Jonathan para darle la dignidad que merece. Quiero tener dónde llorarle, cerrar este ciclo y seguir exigiendo verdad y justicia para él y para todas las personas desaparecidas», expresó.
La presente nota fue publicada originalmente por La Garce. Se reproduce de manera íntegra con fines informativos.
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